QUINTO CAPÍTULO · CUARTA SECCIÓN · Tercer Punto
Tercer Punto
La cuarta
estación del perfecto y su amor por el Amado de la Verdad, el Honorable
Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), su inclinación y apego a los bienes materiales y su idoneidad para ser murshid (guía espiritual).
¡Oh querido! Debe saberse que los walī / awliyāʾ (amigos de Dios) han dicho lo siguiente: El perfecto que posee el nafs (el ego / alma inferior) en estado de mutmaʾinna (tranquilidad) en la cuarta estación, se inclina hacia sus awrād (prácticas devocionales) y hacia las súplicas (dua) transmitidas por nuestro Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y los Compañeros (ṣaḥāba), conocidas como adʿiya-i maʾthūra (súplicas transmitidas), y ama al Noble Amado (la paz y las bendiciones sean con él) aún más que antes.
En esta estación, el amor por los bienes materiales se presenta a este perfecto. Sin embargo, su inclinación hacia los bienes es solo para ayudar a los pobres entre los sālik (viajeros espirituales). No obstante, adquirir bienes nunca lo distrae ni por un instante de Allah (Dios), y nadie puede impedirle el estado de prosperidad que obtiene al estar en la presencia de la Verdad. Tampoco oculta sus bienes a la gente, sino que los muestra abiertamente. No pide nada a nadie y utiliza los medios que se le otorgan con una natural satisfacción. Tal amor por los bienes solo es digno del perfecto en esta estación. Este amor por los bienes, de esta manera, se considera únicamente por Allah (Dios). Jamás ha sido censurado ni considerado reprobable. Al contrario, ha sido aceptado y elogiado.
Si Allah (Dios), en la cuarta estación, cubre al perfecto con el manto de la nada y lo protege de la mirada de la gente y del peligro de la fama, esto es lo que se denomina: “¡Qué hermoso favor y qué gran salvación es esta!”. Si lo hace aceptado ante los notables y famoso ante la gente común, vistiéndolo con el manto del shaykh y elevándolo al maqām (la estación espiritual) de la guía (irshād), ese perfecto lo acepta. Sin embargo, ni busca el shaykhato ni se aparta de la función rechazándola. Porque Allah (Dios) lo hace amado en los corazones y somete a Sus amigos a su obediencia, haciéndolos inclinarse ante él con amor. Como guía a sus murīd (discípulos) en el camino de Allah (Dios), en cierto modo, también se entrega a ellos y considera que ha cumplido su deber con benevolencia. Aunque ve a todos como superiores y más virtuosos que él, anima a sus estudiantes y a quienes lo aman a la buena moral con cortesía y amabilidad. Siempre los motiva a actuar con humildad y a ser conscientes de su necesidad, enseñándoles que adquirir estas cualidades es algo hermoso. Les ayuda guiándolos en este asunto. Así, acepta el maqām (la estación espiritual) del shaykhato (meşīhat) que le ha sido concedido por Allah (Dios). Porque ese perfecto considera la lengua de la gente como las palabras de la Verdad.
Quien posee las características mencionadas arriba es digno de ser un murshid (guía espiritual) perfecto. Aunque es una tarea difícil para él. Si en el lugar donde se encuentra hay otro perfecto superior a él, lo considera una gran bendición y remite a quienes acuden a él a ese otro, encontrando así tranquilidad. Desde la cuarta estación progresa a la quinta, sexta y séptima, convirtiéndose en jalifa (sucesor) y permaneciendo con Allah (Dios).
Poesía
1- Permanece conmigo, pues seré tu amigo en la tumba
En la noche en que abandones tu hogar y lo atravieses
2- Escucha mi saludo y sé dichoso en la tumba
Pues ni por un instante estás separado de la presencia
3- Como la razón, siempre estoy presente en el alma
En el momento de gozo y alegría, en el laúd y la flauta, en la aflicción y el pesar
4- En la tumba, te ofreceré regalos de amor
Vino, compañía, velas, manjares y aromas
5- Si se abrieran los ojos de la perspicacia, todo lo que ves sería uno
Siempre aparece como uno: el que mira y lo mirado son lo mismo
6- Dondequiera que mires, solo te ves a ti mismo
Aunque lo que veas sean cosas inanimadas, el mal o las disputas
7- Aléjate de las formas humanas, ¡oh Haqqī!
Pues el ruh (el espíritu) es infinitamente bello y el amor es celoso
En turco actual
1- Permanece conmigo, pues seré tu amigo en la tumba. En la noche en que dejes tu casa y la atravieses.
2- Escucha mi saludo y sé dichoso en la tumba. Pues ni por un instante estás separado de la presencia.
3- Como la razón, siempre estoy presente en el alma. En los momentos de gozo y alegría, en el laúd y la flauta, en la aflicción y el pesar (estoy contigo).
4- En la tumba, te ofreceré regalos de amor, banquetes, amigos, paseos y aromas (soy yo quien te los dará).
5- Si se abrieran los ojos de la perspicacia, todo lo que ves sería uno. Todo aparece como uno; el que mira y lo mirado son lo mismo.
6- Dondequiera que mires, solo te ves a ti mismo. Incluso los seres inanimados, los males y las disputas.
7- Aléjate de las formas humanas, ¡oh Haqqī! El ruh (el espíritu) es infinitamente bello, el amor es celoso. [341/b]

