BEŞİNCİ BAB · BİRİNCİ FASIL · Birinci Madde
**Artículo Primero**
Resume la virtud moral del Noble Profeta (s.a.v.), las nobles cualidades de sus compañeros, los seguidores y los eruditos islámicos.
¡Oh, estimado! Debe saberse que nuestros grandes maestros en adab han dicho: Aquel que es Misericordioso, Compasivo, Benévolo, Clemente, Ocultador, Paciente, Amante y Generoso, exaltado sea Su Nombre, en Su Verbo Eterno, dijo: “Ciertamente, tú estás sobre una gran virtud moral” (Kalem, 68/4), refiriéndose al Noble Profeta Muhammad (s.a.v.), compañero, consolador, paciente y puro, cuya asistencia es para los humildes, el más amado de los profetas y el más respetable de los mensajeros (s.a.v.). Su conducta con la creación de Dios, sus relaciones con toda persona, su facilidad para ser comprendido y establecer amistad, su confiabilidad, el trato amable que observaba en sus conversaciones con sus compañeros, su armonía y dulzura al hablar con sus respetables esposas e hijos, seguir su ejemplo y adherirse a Su mandato: “Y que tengan virtud moral según la virtud moral de Dios” [194], era una costumbre constante para los grandes de los compañeros, los santos, los eruditos islámicos y los predecesores virtuosos. Sus comportamientos y hábitos, sus maneras y naturaleza, eran tratar a toda persona con gentileza y dulzura, con las virtudes de la virtud moral.
Era tratarlos con indulgencia y armonía, integrarse en la sociedad. Era conversar con un lenguaje apropiado que no fuera ofensivo ni excluyente. Era aconsejar y amar con suavidad. Era establecer amistad con humildad, compasión y una sonrisa. Era servir generosamente e impartir bondades heroicamente. Era establecer amistad ofreciendo regalos, poseyendo modestia y rectitud. Era la amistad con una sonrisa, la vecindad con tolerancia y el perdón con intercesión, y en todos los aspectos era generoso (cúd y sahâ). Era hablar con amor, mostrar cortesía al ser benevolente. Era actuar con dignidad y compostura, mostrando comprensión a quien pide algo. Era proteger y cuidar con verdad, extendiendo la mano de ayuda a todos [368/a]. Era hacer buenas oraciones por todos y tener una buena opinión de todos. Era ver el buen lado de cada uno y elogiarlo. Era humillar al yo y elevar a los amigos alabándolos. Era ocultar las faltas y aliviar el sufrimiento de la gente. Era expresar las bondades y los favores que otros habían hecho y ocultar rápidamente los propios. Era mostrar compasión hacia los jóvenes y respeto hacia los ancianos, y estas eran cualidades similares.
Por lo tanto, lo más importante y necesario para nosotros es seguir al Noble Profeta (s.a.v.) y seguir su camino. Adoptar sus costumbres y modales, y adornarse con su virtud moral. Buscar y encontrar la complacencia de Dios en los corazones, invirtiendo y girando los corazones. Por eso, tratar a toda persona con la mayor suavidad y compasión.
**Romance**
1- Era fuente de gentilezas el Profeta, no cometía excesos.
Con virtud moral, su esencia estaba llena por completo.
2- A la gente hacía humildad, ya fuera noble o humilde.
Su alma era como agua pura, su ego como tierra humilde.
3- Amara si odiaba, todo por Dios lo hacía.
No amó a nadie ni fue enemigo por sí mismo.
4- Nunca reía con carcajadas, nunca insultaba a nada.
Con gentileza sonreía, era una luna de rostro risueño.
5- Estaba descrito con respeto, gentileza, modestia y paciencia.
A nadie negaba quien le suplicara.
6- Veía las necesidades de sus familiares.
Constantemente se sentaba con los pobres.
7- Remendaba sus ropas, así se vestía.
Para visitar a enfermos caminaba, oh amigo.
8- A veces montaba un camello, otras un caballo o una mula.
Si era posible, llevaba gente en su retaguardia.
9- Se sentaba con las piernas cruzadas, doblaba un pie.
Era el compendio de modales, su rostro estaba húmedo y oculto [195].
10- Si le invitaban a gachas de cebada o sopa de lentejas, iba;
No buscaba variedad en la mesa.
11- Comía con tres dedos, lamía sus dedos.
Bebía agua en tres sorbos con una bendición y descanso.
12- Si alguien se disculpaba, aceptaba su excusa.
Para él no había más querido que la generosidad y la bondad.
13- Recordaba a Dios al sentarse, recordaba a Dios al levantarse.
No entregaría su alma ni su corazón sino a Aquel que es el Ser Supremo.

