CAPÍTULO DE LA GUERRA SAGRADA · 49 – ATAR UNA FLECHA AL CUELLO DE UN CABALLO





Ubbâd bin Temim’den, a él también Abū Bishr al-Ansarī, que Allāh esté complacido con él, le transmitió la noticia. Él estaba acompañando al Mensajero de Allāh, ﷺ, en una expedición.
El Mensajero de Allāh, ﷺ, había enviado un emisario.
Abdullāh bin Abī Bakr dice: Creo que Ubbāda bin Temim dijo: “En el lugar donde pasarán la noche, no quedará ninguna flecha colgando del cuello de ninguna camella; sin duda, se cortarán los adornos de cuentas de los arreos.”
Mālik dice: Yo opino que esas flechas estaban colgadas en los cuellos de las camellas por precaución contra el mal de ojo. [381]

