CAPÍTULO MENÂSİKHAC · 17 – LA SITUACIÓN DE AQUEL QUE SE QUEDA EN SU PAÍS DESPUÉS DE HABER ENVIADO UN SACRIFICIO



1757 – Narró Aisha (que Allah esté complacido con ella) y dijo:
Yo trenzaba con mis manos las cuerdas de los camellos de sacrificio del Profeta (la paz sea con él), luego el Profeta (la paz sea con él) marcaba a los camellos, les ponía las cuerdas al cuello y los enviaba hacia la Ka’ba. Él permaneció en Medina. Con su envío, nada de lo que le estaba permitido antes se le volvió prohibido. [535]
ESPLICACIÓN
Kılâde: Era cualquier señal que se colgaba del cuello de los camellos y ovejas destinados al sacrificio para indicar que eran sacrificables, atada con una cuerda de lana teñida de tal manera que no cayera sobre la garganta del animal. Después de enviar el sacrificio y marcarlo con kılâde, según Imam Azam, es obligatorio el ihram. Ya sea que tenga la intención de peregrinar a La Meca (hajj) o realizar la peregrinación menor (umra), los Shafíes y Malikíes sostienen que no se considera un peregrino hasta que se haya realizado el ihram en sí mismo, incluso con el envío y el kılâde del sacrificio.



Narró Aisha (que Allah esté complacido con ella):
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) enviaba su animal para la Id al-Adha desde Medina.
Yo giraba el hilo del manto del animal del sacrificio del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) entre mis manos.
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él), a pesar de enviar su animal para la Id al-Adha, no evitaba lo que evita el ihram.
EXPLICACIÓN:
Al decir que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) enviaba su animal para la Id al-Adha, pero no evitaba lo que evita el ihram, se quiere decir que no se consideraba un ihram. Podía estar cerca de sus familiares. Podía vestir ropa cosida y usar perfume.



1759 – Narró la madre de los creyentes (Aisha) –que Allah esté complacido con ella–:
El Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones sean con él– envió su animal del sacrificio a la Ka’ba. Yo hilé, con mi propio fuso, lana que teníamos en casa para el animal del sacrificio. Luego, el Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones sean con él– pasó la noche entre nosotros sin ihram (vestimenta ritual). Dijo: “Hizo lo que hace por su familia.”

