SECCIÓN DE CASOS · 22 – DOS PERSONAS QUE RECLAMAN UN BIEN SIN TESTIGOS



Narró Abū Mūsā al-Ash’arī, que Allah esté complacido con él:
Dos hombres reclamaron la propiedad de una camella o algún otro animal, y ninguno de ellos tenía testigo alguno.
El Mensajero de Allah, ﷺ, compartió el animal entre ambos.

Abdurrahim bin Sulaymán transmitió el hadith mencionado anteriormente, de Sa'id bin Abu Bürda, con la misma cadena de narradores y con el mismo significado.



Narró Qatāda, con una cadena de narradores similar a la del hadiz precedente: El Profeta ﷺ se enfrentó a dos hombres que discutían sobre la propiedad de una camella. Cada uno de ellos presentó dos testigos. Los testigos, al no haber discrepancia, el Profeta ﷺ dividió la camella entre ambos por igual.



3616 – Narrado por Abū Huraira, que Allah esté complacido con él: Dos hombres discutieron ante el Mensajero de Allah, ﷺ, sobre algo que les pertenecía a ambos, y ninguno de los dos tenía una prueba. El Mensajero de Allah, ﷺ, dijo: “Que uno de ustedes haga jurar al otro mediante un sorteo (quien jure, se queda con la cosa). Y que lo hagan, aunque les agrade o no.” [334]



Narró Abū Huraira, que Allah esté complacido de él: El Mensajero de Allah, ﷺ, dijo: “Cuando dos hombres no estén de acuerdo en un asunto sobre jurar o deseen jurar, que tiren los dados para determinar quién debe jurar.”
El narrador, Salama, dijo: Ahmed bin Hanbal nos ha transmitido Ma’mer. Este sorteo se realiza cuando ambos hombres son obligados a jurar. [335]



3618 – Sa’id bin Abû Arúbe (que Allah esté complacido con él) narró: Se transmitió una narración similar a la que se encuentra en la cadena de transmisión de Muhammad ibn Minhal. Dos hombres consultaron al Profeta ﷺ sobre un animal, y ninguno de los dos tenía prueba de que el animal les pertenecía. Entonces, el Profeta ﷺ ordenó que echaran suertes para determinar quién juraría primero [336].
EXPLICACIÓN:
Si quienes reclaman la propiedad de un bien no tienen pruebas y ambos desean jurar, o si no desean jurar por falta de pruebas, se recurre a la suerte para determinar quién debe jurar primero o cuál de los dos debe hacerlo. Si uno de ellos no jura que el animal le pertenece y el otro sí jura, el que jura es quien adquiere el bien.

