DESPUÉS DE BANŪ QURAYẒA
El Castigo Aplicado a los Ükl y los Uraníes
Según el derecho penal, los Ükl y los Uraníes debían ser castigados con la misma acción que ellos habían cometido. [549] Por ello, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) ordenó a los jinetes musulmanes: se les cortaron las manos y los pies a los Ükl y los Uraníes, y también se les quemaron los ojos con hierros candentes.[550] Anas b. Mālik dice: “Como ellos habían clavado espinas en los ojos del pastor, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también, en represalia, mandó quemar sus ojos con hierros candentes.[551] Antes de quemarles los ojos, calentaron los hierros y los aplicaron sobre los ojos de los criminales. Tampoco cauterizaron las partes cortadas de sus manos y pies para detener la hemorragia.[552] Luego, para escarmiento, fueron colgados.[553] Así fueron dejados en Ḥarra, donde murieron.[554]

