LA CAMPAÑA DE JAYBAR
El Desmayo de ʿAbbās por la Tristeza
ʿAbbās, tan pronto como escuchó esta noticia, cayó de espaldas desmayado. [534] Fue llevado a su casa con dificultad. [535] Su hijo Qusam acostó a ʿAbbās en su lecho. [536] ʿAbbās ordenó que se mantuviera la puerta abierta. Los musulmanes, hombres y mujeres, que se reunieron frente a la puerta, creyeron que la noticia que habían oído era cierta, y se sentían como si hubieran sido aniquilados por esta victoria del kufr (la incredulidad) y la rebeldía. Sin embargo, ʿAbbās, para no mostrar su tristeza y preocupación, recitaba versos en voz tan alta que incluso los enemigos podían oírlo. Cuando los musulmanes vieron que el estado de ʿAbbās era bueno, se tranquilizaron, recobraron el ánimo y se fortalecieron. [537]

