Laylā Ḥātūn relata: «Cuando nos estábamos preparando para partir hacia el país de Abisinia, (mi esposo) ʿĀmir se había alejado de mi lado para ir al mercado a fin de procurarnos algunas necesidades. ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb, al verme, se acercó y se plantó junto a mi cabecera. En aquel entonces él era todavía mushrik (asociador de copartícipes a Dios), no se había hecho musulmán. Se comportaba con mucha dureza y rigidez hacia nosotros. Siempre sufríamos de su parte molestias y sufrimientos. Me dijo: ‘¡Oh Umm ʿAbd Allāh [Oh madre de ʿAbd Allāh]! ¿Así que os vais de aquí, eh?’ Yo respondí: ‘¡Sí! ¡Por Allah, vamos a salir y marcharnos a otro lugar de entre las tierras de Allah! ¡Vosotros nos habéis sometido a torturas y opresión! Permaneceremos allí hasta que Allah nos abra un camino de salvación y salida’.
Me dijo: ‘¡Que Allah os acompañe en el camino!’. Vi en él una suavidad y una ternura de corazón que nunca antes había visto en él. Luego se dio la vuelta y se marchó. Creo que nuestra partida le había entristecido. Cuando ʿĀmir terminó sus asuntos y regresó junto a mí, le dije: ‘¡Oh padre de ʿAbd Allāh! ¡Deberías haber visto la suavidad y la ternura de corazón que ʿUmar nos mostró hace un momento, y la tristeza que sentía por nuestra partida!’. ʿĀmir dijo: ‘¿Acaso esperas que él se haga musulmán?’. Yo respondí: ‘¡Sí! Lo espero’. Entonces ʿĀmir dijo: ‘Debes saber bien que, mientras no veas al burro de al-Khaṭṭāb hacerse musulmán, ese hombre no se hará musulmán’.
La dureza que se había visto hasta entonces en ʿUmar y su corazón endurecido contra el islam, había hecho que se perdiera toda esperanza respecto a él.»168
Fuentes
- 168. Ibn Isḥāq, Ibn Hišām, 1/367; al-Bayhaqī, Dalāʾil, 2/221-222; Ibn al-Athīr, al-Kāmil, 2/84; al-Dhahabī, Tārīkh, p. 181; Ibn Kaṡīr, al-Bidāya, 3/79; al-Haythamī, 6/23-24; al-Ḥalabī, 2/4-5.

