LA EXPEDICIÓN DE Ḥudaybiyya
El Manantial de Agua que Brota del Dedo de Nuestro Profeta (la paz y las bendiciones sean con él)
Según lo transmitido por Jābir ibn ʿAbd Allāh, el día de Ḥudaybiyya la gente se quedó sin agua y, mientras el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) hacía la ablución (wuḍūʾ) con el cántaro de agua que tenía delante, se acercaron a él. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) les preguntó: “¿Qué os sucede?”[128] Dijeron: “¡Estamos perdidos, oh Mensajero de Dios! ¡Estamos perdidos, oh Mensajero de Dios!” Entonces nuestro Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “¡Mientras yo esté entre vosotros, no pereceréis!”[129] Dijeron: “¡Oh Mensajero de Dios! No tenemos agua para hacer la ablución ni para beber, salvo la que hay en tu cántaro.”[130] Ante esto, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) puso su mano sobre el cántaro.[131] Dijo: “Tomad, Bismillah (en el nombre de Allah).”[132] De inmediato, comenzó a brotar agua entre sus dedos como si manara de una fuente. Los musulmanes bebieron de ella y también realizaron la ablución.[133] Se preguntó a Jābir ibn ʿAbd Allāh: “¿Cuántos erais entonces?” Jābir respondió: “¡Éramos mil quinientos!”[134]

