LA CONQUISTA DE LA MECA
El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) toma dinero prestado de tres ricos de La Meca para las necesidades del ejército
Cuando se conquistó La Meca, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “¡Nada de los botines de La Meca nos ha sido hecho lícito!”[1251] Por ello, no se tomó nada de La Meca como botín.[1252] Era necesario cubrir las necesidades imprescindibles del ejército islámico, y esto dependía de una considerable suma de dinero. Por esta razón, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) pidió y recibió como préstamo y deuda de los ricos de La Meca: de Safwān b. Umayya, un qintār (kıntar, una gran suma)[1253] de 50.000 dirhams de plata; de ʿAbd Allāh b. Abī Rabīʿa, 40.000 dirhams; y de Huwayṭib b. ʿAbd al-ʿUzzā, también 40.000 dirhams de plata.[1254] Esto lo repartió entre los muyahidines necesitados. Según sus necesidades, a cada uno le correspondió 50 dirhams, o menos, o más. También cubrió con esto la indemnización de la expedición de Banū Jazīma.[1255] El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) pagó completamente esta deuda a los habitantes de La Meca con el botín de la guerra de Hawāzin,[1256] y dijo: “La recompensa del préstamo es únicamente pagarlo y agradecer.”[1257]

