Cuando Utba y Shayba b. Rabīʿa vieron al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) en ese estado, el parentesco que tenían con él los impulsó a actuar en favor suyo: llamaron a su esclavo cristiano llamado Addas. Le dijeron: «¡Toma de allí algunos racimos de uvas! ¡Ponlos en este plato! Luego, llévaselos a ese hombre. ¡Dile que coma de ellas!». Addas hizo tal como le ordenaron. Después de llevar las uvas en el plato y ponerlas delante del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), le dijo: «¡Adelante, come!». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) le preguntó: «¿De qué ciudad eres? ¿Cuál es tu religión?». Addas respondió: «Soy cristiano y soy de la gente de Nínive».
El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «¿Así que eres del pueblo del hombre justo, Yūnus b. Mattā (Yunus hijo de Mattā)?»146. Addas exclamó: «¿Quién te ha informado sobre quién es Yūnus b. Mattā?147 ¡Por Allah, él se fue de Nínive! ¡En Nínive no hay ni siquiera diez personas que sepan quién es Mattā! ¿Cómo sabes tú quién es Mattā? ¡Tú eres un iletrado y estás entre una nación iletrada!».148 El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) respondió: «¡Yo soy el Mensajero de Allah! Allah me ha informado sobre Yūnus.149 Él es mi hermano. Él fue un profeta y yo también soy un profeta».150 Addas dijo: «¡Oh Mensajero de Allah! ¡Cuéntame acerca de Yūnus b. Mattā!».
Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) le transmitió lo que le había sido revelado por Allah Altísimo acerca del estado y la dignidad de Yūnus b. Mattā,151 Addas declaró: «¡Atestiguo que tú eres el siervo y el Mensajero de Allah!»152 y se hizo musulmán.153 ¡Que Allah esté complacido con él! Addas se arrojó sobre el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), besando su cabeza, sus manos y sus pies. Uno de los hijos de Rabīʿa le dijo al otro: «¡Él también ha corrompido y desviado a tu esclavo en tu contra!». Cuando Addas regresó junto a ellos, le dijeron: «¡Ay de ti, Addas! ¿Por qué besaste la cabeza, las manos y los pies de ese hombre?». Addas respondió: «¡Oh mi señor! ¡No hay nadie mejor que él en toda la tierra!154
Fuentes
- 145. Ibn Ishaq, Ibn Hisham, 2/61-62; Tabarī, Tārīkh, 2/230; Ibn Jawzī, 1/213; Ibn Asīr, Kāmil, 2/91-92; Ibn Qayyim, 2/52; Dhahabī, Tārīkh, p. 285; Ibn Kathīr, Bidāya, 3/136; Ibn Jaldūn, Tārīkh, t. 2, secc. 2, p. 10; Haythamī, 6/35; Qastallānī, Mawāhib, 1/75.
- 146. Ibn Ishaq, Ibn Hisham, 2/62; Tabarī, Tārīkh, 2/230; Ibn Jawzī, 1/213; Ibn Asīr, Kāmil, 2/92; Ibn Sayyid, 1/1135; Ibn Kathīr, Bidāya, 3/136; Diyarbekrī, 1/302; Halabī, 2/53.
- 147. Ibn Ishaq, Ibn Hisham, 2/62; Tabarī, Tārīkh, 2/230; Abū Nuʿaym, Dalāʾil, 1/295; Bayhaqī, Dalāʾil, 2/416; Suhaylī, 4/56; Ibn Jawzī, 1/213; Ibn Asīr, Kāmil, 2/92; Ibn Sayyid, 1/135; Ibn Kathīr, Bidāya, 3/136; Diyarbekrī, 1/303; Halabī, 2/53; Suhaylī, 4/56; Halabī, 2/54; Bayhaqī, Dalāʾil, 2/416; Dhahabī, Tārīkh, p. 283; Halabī, 2/54.
- 150. Ibn Ishaq, Ibn Hisham, 2/62; Tabarī, Tārīkh, 2/230; Abū Nuʿaym, Dalāʾil, 1/295; Suhaylī, 4/56; Ibn Jawzī, 1/213; Ibn Asīr, Kāmil, 2/92; Ibn Sayyid, 1/135; Ibn Kathīr, Bidāya, 3/136; Diyarbekrī, 1/303; Halabī, 2/54; Abū Nuʿaym, Dalāʾil, 1/295.
- 152. Ibn Hajar, Isāba, 2/466; Yaʿqūbī, 2/36; Qastallānī, Mawāhib, 1/74; Diyarbekrī, 1/303.
- 154. Ibn Ishaq, Ibn Hisham, 2/62-63; Tabarī, Tārīkh, 2/230-231; Ibn Jawzī, 1/213-214; Ibn Asīr, 2/92; Ibn Sayyid, 1/135; Ibn Kathīr, Bidāya, 3/136; Diyarbekrī, 1/303; Halabī, 2/56.

