Historia del Islam · julio 1, 2026

La Expedición de Abdullah b. Rawāḥa contra Yasir b. Rizzām al-Yahudi

Al-Bayhaqī transmite de al-Zuhrī, quien dijo: El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) envió a Abdullah b. Rawāḥa al mando de un destacamento de caballería de treinta hombres, entre los cuales se …

Al-Bayhaqī transmite de al-Zuhrī, quien dijo: El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) envió a Abdullah b. Rawāḥa al mando de un destacamento de caballería de treinta hombres, entre los cuales se encontraba el propio Abdullah b. Rawāḥa, hacia Yasir b. Rizzām al-Yahudi. Llegaron a él en Jaybar. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) había recibido la noticia de que Yasir b. Rizzām estaba reuniendo a los Ghaṭafān para luchar contra él. La expedición llegó a él y le dijeron: El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) nos ha enviado para nombrarte gobernador de Jaybar.

Repitieron estas palabras constantemente. Finalmente, Yasir b. Rizzām, junto con treinta de sus hombres, siguió a la expedición. Partieron juntos. Detrás de cada uno de los hombres de Yasir, se colocó un musulmán. Siguieron su camino hasta que, al llegar a Karkarat al-Niyār (un lugar a seis millas de Jaybar), Yasir b. Rizzām se arrepintió de haber salido con ellos. Extendió la mano hacia la espada de Abdullah b. Rawāḥa. Abdullah b. Rawāḥa se dio cuenta de la situación y alejó su camello de él. Luego hizo avanzar a sus hombres. Finalmente, aprovechando una oportunidad, golpeó la pierna de Yasir y se la cortó. Yasir tenía en la mano un bastón hecho de un árbol de nabk. Con él, golpeó a Abdullah b. Rawāḥa en la cara y le abrió la cabeza. Cada uno de los musulmanes atacó entonces al judío que tenía delante, y mataron a los judíos. Solo un judío les causó dificultades. Ningún musulmán resultó herido. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) escupió en la herida de Abdullah b. Rawāḥa, y esta sanó; no se infectó. Abdullah no sufrió por esa herida hasta su muerte.