Llevaba el epíteto Shaykh al-Ajal (el Shaykh Mayor). En su tiempo, fue la figura única distinguida por ordenar el bien y prohibir el mal, realizar prontamente actos justos, hacer el bien a los dignos, tratar bien a la Ahl al-Sunnah y, en contraste, protestar vehementemente contra los innovadores (bidʿah) y maldecirlos. También fue ejemplar en dar caridad a los pobres que lo seguían debido a su castidad, y en hacerlo, lo ocultaba con todas sus fuerzas. Uno de sus estados extraños fue el siguiente.
Escribió una carta a Ibn Ridwān ordenándole que le diera a un hombre diez dinares cada día. Cuando falleció, ese hombre pobre fue a Ibn Ridwān y dijo: "Dame el dinero que el Shaykh me había asignado." Ibn Ridwān respondió: "El Shaykh ha muerto; ya no puedo darte dinero." El hombre pobre fue a la tumba de Shaykh al-Ajal, recitó algo del Qur'ān, hizo dua (súplica) y pidió misericordia para él. Al irse de la tumba para regresar a casa, vio un trozo de papel en el suelo. Cuando lo recogió y miró, vio que estaba escrito "diez dinares". Llevó el papel a Ibn Ridwān y contó todo el evento. Ibn Ridwān dijo: "Este papel debe haberse caído de mí hoy cuando fui a visitar la tumba del Shaykh. Pero tómalo; es tuyo. De ahora en adelante, te daré diez dinares cada día."
Shaykh al-Ajal ʿAbd al-Malik b. Muḥammad murió a la edad de sesenta y cinco años a mediados del mes de Muḥarram de este año. Cuando falleció, se reunió para su funeral una multitud de personas cuyo número sólo Allah, el Poderoso y Majestuoso, conoce. Verdaderamente, ese día fue un día digno de ser presenciado. Que el Altísimo Allah tenga misericordia de él.

