Shaʿwāne era una esclava negra que practicaba mucha adoración. Se han transmitido de ella bellas palabras.
Fudayl b. ʿIyāḍ le pidió en una ocasión que hiciera dua (la súplica) por él, a lo que ella respondió: «¿Acaso no hay un medio entre tú y Allah, de modo que cuando le haces una súplica, Él responda a tu súplica?»
Al escuchar esta respuesta de Shaʿwāne, Fudayl sollozó, cayó al suelo y se desmayó.

