Ahmed b. Asim al-Antakí, también conocido como Abu Ali, fue un predicador y asceta. Se contaba entre los grandes devotos y ascetas. Es célebre por sus bellas palabras sobre el ascetismo (zuhd) y por sus claras exposiciones (bayān) acerca de los tratos del qalb (el corazón). Según Abu Abdirrahman al-Sulamī, Ahmed b. Asim pertenecía a la misma clase de ascetas que Haris al-Muhasibī y Bishr al-Hafī. Abu Suleyman al-Daranī, debido a la agudeza de su perspicacia espiritual, lo llamó "el espía de los corazones".
Ahmed b. Asim transmitió narraciones de Abu Mu'awiya, quien era ciego, y pertenecía a su círculo. Ahmed b. Abi'l-Hawarī, Mahmud b. Jalid, Abu Zur'a ad-Dimashqī y otros también transmitieron narraciones de él.
Según la transmisión de Ahmed b. Abi'l-Hawarī, Ahmed b. Asim al-Antakí relató lo siguiente de Hisham b. Hassan:
«Fui a ver a Hasan al-Basrī. Estaba sentado, y era la hora antes del amanecer. Le dije: "¡Oh, padre de Said! ¿Por qué alguien como tú estaría sentado a esta hora?" Hasan al-Basrī me respondió: "Me hice la ablución y quise rezar, pero mi nafs (el ego / alma inferior) se opuso a mí. Insistía en dormir. Así que lucho por no dormir; por eso estoy sentado."»
También considero útil transmitir las siguientes bellas palabras de Ahmed b. Asim:
"Si quieres rectificar tu qalb (el corazón), primero guarda tus miembros.
Una de las ganancias que refrescan el alma es esta: rectifica el resto de tu vida, y así serán perdonados tus pecados pasados.
Un poco de yaqīn (certeza) de la fe expulsa todas las dudas del qalb (el corazón). Un poco de duda arranca todo el yaqīn del qalb.
No conozco a nadie más temible que aquel cuyo interior es oscuro hacia Allah.
En tu vida mundana, tu mejor compañero es la tristeza; ella te separa del mundo y te une a tu otra vida."
Ahmed b. Asim también compuso los siguientes bellos versos:
"Me propuse, pero no me decidí; si fuera veraz, me habría decidido, pero dejar la leche es difícil para un niño. Si tuviera intelecto y una fe firme, no me desviaría del camino recto.
Si tuviera algún deseo aparte de encaminarme en el camino recto, aun teniendo fe firme e intelecto, no me desviaría del camino recto.
Pero, ¿cómo puedo alejarme de lo que está decretado?"
"Permanecemos perplejos y vacilantes.
Buscamos la veracidad pero no encontramos su camino.
Oponernos a los deseos nos resulta difícil.
En muchos lugares la veracidad ha desaparecido.
Tanto que hoy ni siquiera encontramos una prueba para describir la veracidad.
No vemos a nadie verdaderamente temeroso, pero el temor no nos abandona.
Tampoco vemos a nadie que realmente cumpla su palabra."
"Estate tranquilo, no te aflijas; todo asunto tiene un final.
Deja las nubes de tristeza que tienes encima, pues se disiparán.
Al final de toda tristeza hay alivio.
Toda dificultad, por más que se estreche, finalmente se ensancha.
No importa cuánto dure una calamidad,
La muerte la corta o desaparece por sí sola."
Hafiz Ibn Asakir narró en detalle la biografía de Ahmed b. Asim al-Antakí, pero no mencionó la fecha de su fallecimiento. Yo he descrito aquí aproximadamente la fecha de su muerte. Allah sabe mejor.

