Su kunyah (tecnónimo) es Abū'l-Ḥasan al-Nahravānī. Solía supervisar los trabajos de calibración en la casa de la moneda. Tiene hermosos poemas. Narró el siguiente incidente:
“Un día caminaba por la orilla del río en Nahravān. Escuché a un hombre en un barco que pasaba recitando poesía. El hombre recitaba un poema así:
“Su único deseo era matarme
Y pensé que este deseo era muy simple.”
Detuve al hombre y le dije: “Agrega algo más a tu canción.” Entonces el hombre añadió lo siguiente:
“Los amigos prevalecieron al continuar atormentándome e intentaron matarme.
Al abandonarme, robaron el dulce sueño de mis ojos, dejándome sin dormir.
Su único deseo era matarme.
Y creo que este deseo es muy simple.”

