Al relatar la biografía (tercüme-i hāl) de Safīna, el liberto del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él), se mencionó que él había subido a un barco, y cuando el barco se rompió debido a las olas, se aferró a una de las tablas de madera y así llegó a una isla en el mar. Allí, Safīna se encontró con un león y le dijo:
– ¡Oh Abū Ḥāris! ¡Soy Safīna, el liberto del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él)!
Safīna dice: Cuando dije esto, el león me golpeó suavemente el hombro con su garra y, empujándome, me llevó hasta el camino. Luego gruñó. Por su gruñido, entendí que se estaba despidiendo de mí.
ʿAbd al-Razzāq narra que Muḥammad b. al-Munkadir dijo:
"Safīna, el liberto del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él), había perdido al ejército en la tierra de los bizantinos o había sido hecho prisionero allí. Escapó y se puso en camino para buscar al ejército. En el camino, se encontró con un león y le dijo:
– ¡Oh Abū Ḥāris (Oh León), soy el liberto del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él). Me han sucedido tales y tales cosas.
Al decir esto Safīna, el león movió la cola y se quedó a su lado. Cada vez que oía su voz, se acercaba a él. Luego comenzó a caminar junto a él y finalmente lo condujo hasta el ejército. Después de eso, regresó."

