Su kunyah (tecnónimo) es Abū'l-Qāsim. Era un gramático. De hecho, era un hombre de moral muy corrompida. Nunca usó taparrabos. No se cubrió la cabeza y nunca pidió el perdón de nadie. Se narra que besaba a niños sin vello púbico, sobre lo cual no hay duda.
Ibn ʿUkayl dijo: “ʿAbd al-Wāḥid era muʿtazilí y murjīʾí. No aceptaba que los kafir (incrédulos) permanecieran eternamente en el Infierno y solía decir: ‘Es absurdo mantener a alguien a quien no está permitido vengarse en tormento perpetuo. Además, Allah se ha descrito a Sí mismo como misericordioso.’”
Interpretaba la declaración de Allah, el Exaltado: “Permanecerán en él eternamente” (al-Tawba 9:100) como: “Es decir, permanecerán allí por un segmento de tiempo eterno.”
Ibn al-Jawzī dijo: “ʿAbd al-Wāḥid b. Aḥ b. Burhān criticaba a los Compañeros del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él), hablaba en su contra y se oponía a las creencias de los musulmanes. Porque se oponía al consenso (ijmāʿ).” Después de decir esto, Ibn al-Jawzī transmitió sus declaraciones sobre este y otros asuntos. Allah sabe mejor.

