Al-Bujari, a través de la transmisión de Muḥammad b. Bashshār, narró de Abū Saʿīd al-Judrī que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Había un hombre entre los Hijos de Israel que había matado a noventa y nueve personas. Este hombre salió de su casa y fue a ver a un monje. Le preguntó: '¿Hay tawba (el arrepentimiento) para mí?' El monje respondió: 'No.' Entonces el hombre mató también al monje. Luego volvió a buscar a alguien que pudiera guiarle. Un hombre le dijo: 'Ve a tal ciudad.' Se puso en camino, pero la muerte lo alcanzó en el trayecto. Los ángeles de la misericordia y los ángeles del castigo discutieron entre sí sobre quién debía tomar su alma. Allah, el Altísimo, reveló que el camino hacia la ciudad que había dejado debía alargarse y el camino hacia la ciudad a la que se dirigía debía acortarse. Luego ordenó a los ángeles: 'Medid la distancia entre las dos ciudades.' Midieron y vieron que estaba un palmo más cerca de la ciudad a la que se dirigía que de la que había dejado. Entonces, Allah perdonó a ese hombre.»
Otra Historia
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