El vigésimo octavo día de Ramadán, un domingo, los cadíes supremos, el shaykh Sharafuddīn b. Qāḍīljabal al-Ḥanbalī, el shaykh Sirājuddīn al-Hindī al-Ḥanafī (quien era el cadí militar ḥanafī en Egipto), Baydemir y su séquito fueron a la fortaleza para negociar la paz. Ellos habían sido encargados de reunirse con Baydemir antes del asedio y antes de que se instalaran las catapultas traídas desde Suğd y la ciudad de Baalbek, para que él aceptara las condiciones que iban a presentar y, sobre la base de estas condiciones, se pudiera establecer la paz. Se mantenían listos alrededor de 6.000 arqueros. Cuando los cadíes y sus acompañantes se reunieron con Baydemir, le informaron que el sultán y los principales emires, si él se inclinaba por la paz, emitirían una carta de salvoconducto. Él, por su parte, solicitó ir con su familia a Bayt al-Maqdis, que se le concediera una parte del país de Sis suficiente para su sustento, y que Istedmūr fuera nombrado como jefe de los zapateros (paşmakçı başı) bajo el mando del emir Sayfuddīn Yalbughā al-Ḥasaqī.
Los cadíes, junto con el antiguo ḥājib, el emir Zaynuddīn Jibrīl, regresaron ante el sultán. Expusieron al sultán y a los emires las condiciones de Baydemir. Las condiciones de Baydemir fueron aceptadas. Entonces el sultán y los emires vistieron a Jibrīl con un manto de honor (hil'at). Él se puso al servicio de los cadíes. Junto a ellos y con el emir Ustbughā b. Abū Bakrī, regresaron a la fortaleza y todos pasaron allí la noche. Luego, el emir Baydemir, junto con sus hijos, su familia y sus pertenencias, se trasladó a su residencia en la región de Mutariz. La mañana del lunes, vigésimo noveno día de Ramadán, tres emires, junto con Jibrīl, salieron de la fortaleza. Los cadíes fueron y entregaron la fortaleza, junto con sus pertenencias, al emir Ustbughā b. Abū Bakrī.

