El visir Qāsim había resuelto transferir el califato a alguien que no fuera de los descendientes de al-Muʿtaḍid, y también confió esta intención a Bedir. Sin embargo, Bedir no accedió a ello.
Cuando el hijo de al-Muʿtaḍid, al-Muktafī, ascendió al califato, el visir Qāsim juró causarle problemas a Bedir y presentó favorablemente a al-Muktafī la idea de ejecutar a Bedir. Al-Muktafī aceptó esto y envió funcionarios para confiscar los bienes y posesiones de Bedir. En ese momento, Bedir se encontraba en Wāsiṭ. El visir Qāsim entonces le envió una garantía de seguridad y le pidió que acudiera. Bedir, confiando en esta garantía, acudió, pero el viernes, sexto día del mes de Ramaḍān de ese año, el visir Qāsim envió verdugos para matarlo y así fue ejecutado. Después, le cortaron la cabeza y su cuerpo quedó en el suelo.
Su familia vino, recogió su cuerpo, lo colocó en un ataúd y lo enterró en La Meca, ya que él había dispuesto que deseaba ser enterrado allí. Antes de su muerte, había liberado a todos sus esclavos. Cuando vinieron a matarlo, realizó dos ciclos de oración. Que Allah tenga misericordia de él.

