Fue uno de los imames. Estudió con Abū Isḥāq al-Sabīʿī, Aʿnīʾash, Hishām, Hammām b. ʿUrwa y un grupo de otros. Varios personajes notables, entre ellos el imām Aḥmad b. Ḥanbal, transmitieron hadiz de él.
Yazīd b. Hārūn dijo sobre él: «Era un sabio virtuoso».
Era virtuoso; durante cuarenta años no durmió recostado de lado en el suelo.
Se dice que durante sesenta años completó la recitación del Corán cada día. Ayunó ochenta ramadanes. Falleció este año a la edad de noventa y seis años. Mientras agonizaba, se dirigió a su hijo, que lloraba por él, y le dijo: «Oh hijito mío, ¿por qué lloras? Por Allah, tu padre jamás cometió indecencia ni pecado alguno».

