Recibió clases de fiqh (jurisprudencia islámica) en la madrasa Nizāmiyya. Escuchó hadices. Compiló obras sobre historia y otras ciencias. Fue un escriba que escribió textos únicos e inigualables en el campo de Kitābat al-Shurūṭ (la redacción de contratos). Era una persona virtuosa y escribía poesía. Uno de sus poemas es el siguiente:
“¡Oh tú que has enfermado mi qalb (corazón)! ¿Acaso esta distancia tuya no tendrá fin?
¡Oh tú que has privado a mis ojos del sueño!
¿Acaso ni siquiera tu imagen vendrá a visitarme?
¡Oh tú que me has atormentado al darme la espalda injustamente!
¿No hay alguna regla en la ley del amor que te prohíba esto? Tú, siendo un viajero en tierra extranjera, eres a quien he dedicado mi qalb recordando tus días. Que este qalb sea bendecido para ti. Por mi lejanía, la tristeza siempre ha ocupado mi qalb y no se ha ido—
Solo Aquel que es capaz puede quitar esta soledad y mi miseria.
Si muero, saludos de mi parte para ti.
Mientras Allah sea mencionado y se proclame el takbīr (la proclamación de la grandeza de Dios), mis saludos sean para ti.”

