Era un ṣāliḥ (justo), zāhid (asceta), poseedor de karāma (el prodigio de un santo) y recompensas, que adoraba abundantemente, vivía con poca provisión mundana, vestía solo una camisa en verano e invierno, y cuando el frío se intensificaba, se echaba un peṣṭemāl (un tipo de tela) sobre los hombros. Según su propio relato, durante el mes de Ramaḍān sufrió una pobreza severa, cayó en dificultades financieras y pensó en ir a ver a uno de sus amigos para pedirle dinero prestado. Escuchemos el resto del acontecimiento de su propia voz:
“Mientras pensaba en ir a él, de repente vi un pájaro posarse sobre mis hombros y decir: ‘Oh Abū'l-Maʿālī, soy tal y tal ángel. No vayas a tu amigo. Nosotros te lo traeremos.’ Y en efecto, ese amigo vino a mí.” Ibn al-Jawzī narró esta historia en su obra al-Muntaẓam a través de diversas cadenas.
Abū'l-Maʿālī falleció ese año. Fue enterrado junto a la tumba del Imām Aḥmad b. Ḥanbal.

