Su nombre era ʿAbd b. Suwayd al-Ḥolānī. Era originario de la región de Ḥolān en Yemen. El falso profeta llamado Aswad al-ʿAnsī lo llamó a creer en su profecía y le dijo:
– ¿Atestiguas que yo soy el Mensajero de Allah?
– Yo atestiguo que Muḥammad es el Mensajero de Allah. Ante esta respuesta, Aswad al-ʿAnsī hizo encender un fuego para él
y lo arrojó al fuego. Sin embargo, el fuego no le hizo daño. Allah lo protegió del fuego. En este sentido, Abū Muslim se asemeja al profeta Ibrāhīm Jalīl (Abraham, el Amigo de Dios).
Después emigró. Vio que el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) había fallecido. Fue a ver a Abū Bakr. Abū Bakr lo sentó entre él y ʿUmar. ʿUmar dijo sobre él: "Alabado sea Allah, que no me hizo morir antes de ver, en la comunidad de Muḥammad, a un hombre salvado del fuego como el profeta Ibrāhīm Jalīl." Tras decir esto, besó a Abū Muslim en la frente. Abū Muslim tuvo muchos estados espirituales maravillosos (ḥāl) y desvelamientos (mukāshafa). Allah, exaltado y libre de toda deficiencia, conoce mejor la realidad de estos estados.
Se relata que en el año sesenta de la Hégira, también falleció Nuʿmān b. Bashīr. Según la versión más fuerte, él (Abū Muslim) murió después de ese año. Si Allah quiere, lo aclararemos más adelante.

