Fue el primer visir de los abasíes. Tras el cuarto mes de su acceso al califato, por orden de al-Saffāḥ, Abū Muslim lo mató en la ciudad de Anbār, en el mes de Rayab. Le gustaba el ingenio y era una persona virtuosa y respetada. Al-Saffāḥ conversaba con él y disfrutaba de su compañía. Sin embargo, cuando sospechó que tenía inclinación hacia la familia de ʿAlī, dio la orden a Abū Muslim. Abū Muslim entonces le tendió una trampa y lo mató desprevenido. Tras su muerte, al-Saffāḥ recitó el siguiente poema:
"Él y los de su clase que vayan al fuego del Infierno. ¿Qué hemos perdido con él para que debamos lamentarnos?"
A Abū Salama se le llamaba "¡Ah, el visir de Muḥammad!" También era conocido por el sobrenombre de "Ḥallāl", porque residía en una casa en el camino de Ḥallālīn en Kufa. Fue el primero en llevar el título de "visir".
Ibn Jallikān transmite que Ibn Qutayba dijo: «La palabra 'visir' deriva de la raíz 'wizr', que significa 'carga'. Porque el gobernante o sultán, al apoyarse en la opinión del visir, le impone una especie de carga. Por eso se le llama 'visir'. Así como una persona cobarde busca refugio en una montaña, también el sultán, en momentos de apuro, se refugia en el consejo de su visir.»

