Algunos de los grandes memorizadores de hadiz (hadiz) han considerado esto como munkar (rechazado). Abū Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. Ḥāmid transmitió que Abū Manẓūr dijo lo siguiente:
"Cuando Allah concedió a Su Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) la conquista de Jaybar, le otorgó de los botines de Jaybar cuatro pares de mulas, cuatro pares de camellos, diez uqiyyas de oro y plata, un burro negro y una medida (de grano). El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) habló con el burro, y el burro le respondió. Le preguntó al burro:
- ¿Cómo te llamas?
- Mi nombre es Yazīd b. Shihāb. Allah creó noventa burros del linaje de mi abuelo. Nadie salvo los profetas montó estos burros. De la descendencia de mi abuelo, sólo yo quedo en la tierra. De los profetas, sólo tú permaneces. Esperaba que tú me montaras. Antes de ti, pertenecía a un hombre judío. A propósito tropezaba para hacerlo caer, porque él me dejaba con hambre y golpeaba mi lomo.
- Te he puesto el nombre de Yaʿfūr. ¡Oh Yaʿfūr!
- A tu servicio.
- ¿Sientes deseo por las hembras?
- No.
El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) lo montaba para atender sus asuntos. Cuando se bajaba, lo enviaba a la puerta de un hombre cuando era necesario; el burro iba y golpeaba la puerta con la cabeza, y cuando el dueño salía, le señalaba que acudiera al Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él). Cuando el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) falleció, el burro fue al pozo de Abū Haytham b. al-Nabahān y se arrojó en él. El pozo se convirtió en su tumba, pues no pudo soportar el dolor de la separación del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él)."

