Kirayye es el nombre de su madre. Su padre fue Yazīd b. Qays b. Zürare b. Muslim al-Namrī al-Hilālī. Eyyūb era un beduino analfabeto. Sin embargo, su elocuencia, bayān (la exposición clara) y habilidad retórica eran legendarias. Acompañó a Ḥajjāj y visitó a ʿAbd al-Malik.
Ḥajjāj lo envió como emisario ante Ibn al-Ashʿath. Ibn al-Ashʿath le dijo: «Si no te levantas y declaras que has depuesto a Ḥajjāj de su cargo, te cortaré el cuello». Así que se levantó, hizo lo que se le ordenó y permaneció junto a Ibn al-Ashʿath.
Cuando Ḥajjāj salió victorioso, lo mandó llamar a su presencia. Entre ellos ocurrieron muchos incidentes e intercambios sobre kalām (teología, discurso especulativo). Finalmente, ordenó su ejecución y fue decapitado. Sin embargo, más tarde se arrepintió de esta acción, pero su arrepentimiento llegó en un momento en que el arrepentimiento ya no servía de nada. Como dice el proverbio: «Mostró generosidad en el reencuentro cuando el reencuentro ya no era de utilidad».

