ʿAbdurraḥmān b. Ḥusayn b. Numān al-Nūbilī. Debido a su inteligencia, virtud, razón, madurez moral y superioridad científica, recibió el apodo de Qāḍī Shurayḥ. Fue nombrado qāḍī (juez) en su propia ciudad natal. Luego llegó a Bagdad. Le ofrecieron cargos elevados, pero no los aceptó.
El Amīr Tāshṭakīn le hizo jurar que trabajaría como su kātib (secretario), y trabajó como su kātib durante veinte años. Luego el visir Ibn Mahdī lo denunció ante Mahdī. Mahdī lo encerró en la mansión de Tāshṭakīn, y permaneció confinado allí hasta su muerte ese mismo año. El visir que lo denunció fue encarcelado poco después. En verdad, esta situación es la realización del dicho: “Quien siembra, cosecha.”

