Muḥammad b. Isḥāq, tras la anulación del documento de boicot, narra muchas historias. Estas relatan cómo los Quraysh adoptaron una postura hostil contra el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él), y procuraron alejar y suscitar aversión entre los visitantes que llegaban a La Meca por ḥajj (la peregrinación mayor), ʿumra (la peregrinación menor) u otros motivos, así como entre las tribus árabes, hacia el Mensajero de Dios.
Como prueba, incluyen la manifestación de milagros en manos del Mensajero de Dios, y en respuesta, la enemistad, los excesos, el engaño y las intrigas de los politeístas, lo que les llevó a desmentir al Mensajero de Dios en estos asuntos. Al negarlo, afirmaban que el Mensajero de Dios era un loco, un hechicero, un adivino o un inventor de mentiras. Sin embargo, Allah cumpliría Su designio.

