Historia del Islam · julio 1, 2026

Hamid b. ʿAbbās

Había servido como visir. El gobernante lo nombró visir en el año 306 de la Hégira. Poseía mucha riqueza y numerosos esclavos. Gastaba en exceso. Era generoso, de mano abierta y muy caritativo. Se transmiten relatos que …

Había servido como visir. El gobernante lo nombró visir en el año 306 de la Hégira. Poseía mucha riqueza y numerosos esclavos. Gastaba en exceso. Era generoso, de mano abierta y muy caritativo. Se transmiten relatos que indican que era excesivamente derrochador y daba abundantes regalos a los pobres. Sin embargo, acumuló una fortuna muy grande. En un sótano que le pertenecía se encontraron miles de monedas de oro. Cada día que entraba allí, dejaba 1.000 dinares. Cuando el sótano se llenó de dinares, lo cerró. Cuando cayó en desgracia y le confiscaron sus bienes, se denunciaron que había escondido dinero en el sótano. Cuando las autoridades lo abrieron, efectivamente encontraron y sacaron una gran cantidad de dinares.

La anécdota más importante transmitida sobre él es que fue uno de los que denunciaron a Hallāj al-Mansūr, lo que llevó a su ejecución.

El visir Hamid b. ʿAbbās fue envenenado y murió en el mes de Ramaḍān de ese año.

En ese mismo año falleció también ʿUmar b. Muḥammad Bahṭar al-Baḥtarī, autor del libro titulado "Ṣaḥīḥ."