Su kunyah era Abū ʿAlī al-Ḥayyāt. Narró de Abū Bilāl al-Ashʿarī. Abū Bakr al-Shāfiʿī también transmitió de él; era un narrador fiable. En una ocasión, enfermó. En un sueño, vio a un hombre que le decía: «Come el 'Lā' y úntate con el 'Lā'.» Interpretó estas palabras con la siguiente aleya (āya):
«[Está] encendida de [el aceite de] un bendito olivo, que no es ni de oriente ni de occidente...» (an-Nūr 24:35).
Después de hacer este tafsir (la exégesis coránica), comió aceitunas y bebió aceite de oliva como remedio para su enfermedad, y se curó y se libró de esa dolencia.

