Su kunyah (tecnónimo) era Abū Muḥammad. Era un hombre de literatura y poeta. Era una persona enérgica con muchas cualidades nobles. Transmitió relatos de ʿAlī b. Muḥammad b. Saʿīd al-Mūṣilī. Sūrī también transmitió relatos de él. Era una persona veraz y sincera. Cuando llegó a Bagdad, al-Mutanabbī lo hospedó en su casa y le mostró bondad y generosidad. Tanto que al-Mutanabbī le dijo: "Si fuera un comerciante y un hechicero, te elogiaría." Abū Muḥammad (Hasan b. Hamid) fue un poeta magistral. Uno de sus bellos poemas es el siguiente:
"Reduje mis ambiciones, sin esperar su cumplimiento, reuní alturas; cuando mi riqueza aumentó, la disminuí.
No estoy entre los que acumulan riqueza; cada vez que mi dinero aumentaba, ciertamente lo gastaba."

