En este año, el califa al-Mutawakkil ordenó la construcción de la ciudad de Mahuza y la excavación de su canal. Según se relata, gastó 2.000.000 de dinares en la construcción de esta ciudad y del palacio califal edificado allí, conocido como Lulue.
En este año, se produjeron numerosos terremotos en diversas partes del país. Por ejemplo, debido al terremoto que ocurrió en Antioquía, se derrumbaron 1.500 casas. Más de noventa de las torres de las murallas de Antioquía también se derrumbaron. Se escucharon sonidos aterradores en varias regiones. La gente salió huyendo de sus casas. Cerca de Antioquía, una montaña conocida como Akra se partió y fue tragada por el mar. Las aguas del mar se agitaron. Un humo negro y de mal olor se elevó hacia los cielos. Las aguas del río, a una distancia de una farsakh de Antioquía, se secaron. No se supo adónde fueron a parar.
Según Abū Jaʿfar b. Jarīr, en este año el pueblo de Tinnīs también escuchó ruidos estruendosos y murieron muchas personas.
Además, en este año, se produjeron terremotos en Urfa, Raqqa, Harrán, Raʾs al-ʿAyn, Homs, Damasco, Tarso, Mopsuestia, Adana y en las costas de Siria. La ciudad de Latakia también fue sacudida, y todas las casas allí se derrumbaron sobre sus habitantes. Allí quedó muy poca gente. La región de Jableh, junto con sus habitantes, también se hundió en la tierra.
En este año, el agua del manantial Mishash en La Meca se secó; tanto que el precio de un odre de agua en La Meca llegó a ochenta dirhams. Posteriormente, el califa al-Mutawakkil envió allí una gran cantidad de dinero, mandó excavar el manantial y se obtuvo agua.
En este año, fallecieron figuras famosas como Isḥāq b. Abī Isrāʾīl, el cadí Suwwār b. ʿAbd Allāh y Hilāl al-Rāzī.
En este año, falleció Najāḥ b. Salama. Esta persona era el jefe del dīwān al-tawqīʿ (la oficina de decretos oficiales). Esta oficina supervisaba las cuentas de los gobernadores y otros funcionarios. Najāḥ había ascendido y adquirido prestigio ante al-Mutawakkil. Sin embargo, posteriormente se vio envuelto en un asunto, y por ello al-Mutawakkil confiscó sus bienes y propiedades. Ibn Jarīr narra esta historia extensamente.
En este año, también fallecieron otras figuras famosas como Aḥmad b. ʿAbda al-Dabbī, Abū'l-Hays al-Qawwās, el recitador coránico de La Meca, Aḥmad b. Naṣr al-Nīsābūrī, Isḥāq b. Abī Isrāʾīl, Ismāʿīl b. Mūsā b. bint al-Suddī, Dhū'n-Nūn al-Miṣrī, ʿAbd al-Raḥmān b. Ibrāhīm Duhaym, Muḥammad b. Rāfiʿ, Hishām b. ʿAmmār y Abū Turāb al-Nakhshabī.

