Al comienzo de este año, los ejércitos y comandantes de Abū Bakr partieron en diversas direcciones para combatir a los apóstatas (murtadd) en distintas regiones. Se esforzaron por establecer los fundamentos del Islam y luchar contra los pueblos rebeldes. Finalmente, el orden perturbado del Islam fue restaurado. La justicia prevaleció. La tranquilidad reinó en la península arábiga. Aquello que estaba muy lejos se volvió como si estuviera muy cerca. Un grupo de sabios de Sīra (la biografía profética) e historia han afirmado: la batalla de Yamāma tuvo lugar en el mes de Rabīʿ al-Awwal de este año. Según otra transmisión, esta batalla ocurrió a finales del undécimo año de la Hégira. Para conciliar estas dos opiniones, decimos: la batalla de Yamāma comenzó a finales del undécimo año de la Hégira y se completó en el duodécimo año.
Según otra narración transmitida, las batallas de Juwāsa, ʿUmān y Mahra, así como los otros sucesos que hemos señalado, ocurrieron en el duodécimo año de la Hégira. También en este año, cuatro gobernantes llamados Ḥamd, Maḥres, ʿAbdia y Mashraḥ fueron asesinados. En el «Musnad» de Imām Aḥmad b. Ḥanbal, se recoge un hadiz que indica que estos individuos problemáticos e inmorales fueron maldecidos. La persona que los mató fue Ziyād b. Labīd al-Anṣārī.

