Historia del Islam · julio 1, 2026

Kaʿb b. Luʾayy

Según la narración de Abū Nuʿaym de Abū Salama, Kaʿb b. Luʾayy, en el día que los Quraysh llamaban Arūba (viernes), solía reunir a su gente y dirigirse a ellos de la siguiente manera: "Escuchad y aprended. Comprended y …

Según la narración de Abū Nuʿaym de Abū Salama, Kaʿb b. Luʾayy, en el día que los Quraysh llamaban Arūba (viernes), solía reunir a su gente y dirigirse a ellos de la siguiente manera:

"Escuchad y aprended. Comprended y sabed. La noche es oscura, el día es luminoso. La tierra es un lecho, el cielo es un techo. Las montañas son estacas, las estrellas son señales. Los primeros son como los últimos. Todo varón, mujer, pareja y todo ser viviente, al final, se corromperá. Visitad a vuestros parientes, conservad los lazos con vuestros familiares y haced fructificar vuestros bienes. ¿Habéis visto alguna vez que un muerto haya regresado? La verdadera morada que se ha de vivir es la que viene después de este mundo. La realidad no es como decís o imagináis. Adornad y mostrad el debido respeto a vuestro Ḥaram (santuario). Aferráos a él. Os llegará una gran noticia relacionada con él. De allí saldrá un profeta sumamente valioso y eminente." Continuó sus palabras así:

Cada día, en la noche y el día, ocurre un acontecimiento. Su noche y su día son iguales. Con cada llegada, traen un nuevo suceso. Sin que lo notemos, extienden sobre nosotros velos de abundantes bendiciones. El Profeta Muḥammad viene. Trae noticias, y quien trae esas noticias es veraz en su palabra.

Por Allah, si lo hubiera visto y escuchado, si mis manos y pies hubieran sido capaces, habría corrido hacia él tan rápido como un camello. Me habría lanzado para alcanzarlo con la rapidez de un semental.

Ojalá hubiera sido testigo de la esencia de su llamado cuando su tribu abandonó la verdad.

Quinientos sesenta años después de la muerte de Kaʿb b. Luʾayy, la profecía fue conferida a Muḥammad (la paz y las bendiciones sean con él).