Acumuló una gran cantidad de bienes y llegó a poseer una vasta fortuna. Sin embargo, seguía siendo uno de los hombres más avaros. Debido a su avaricia, casi nunca comía carne. No encendía lámparas en su casa. Como vestimenta, usaba prendas hechas de lino burdo y pieles ásperas. Su compañero, Sullam al-Ḥaṣīr, en cambio, cuando alcanzó el cargo de califa, montaba a caballo y vestía una prenda valorada en 1.000 dinares. De su ropa emanaban fragancias agradables. Pero Maan acudía en un estado muy pobre y miserable.
Un día, cuando iba a presentarse ante al-Mahdi, un miembro de su familia le dijo: "Si el califa te da algo, dame también un poco de dinero." Maan le respondió: "Si el califa me da 100.000 dirhams, te daré un dirham." El califa le dio 60.000 dirhams. Entonces, Maan le dio a la mujer que le había pedido dinero cuatro daniqs (la sexta parte de un dirham).
Maan b. Zaide falleció en Bagdad en el año 182 de la Hégira y fue enterrado en el cementerio de Naṣr b. Mālik.

