Fue un vezir que llevaba el epíteto Zū's-Sāʿada (el Poseedor de la Felicidad). Sirvió como vezir de Abū Kalijār en Fārs y Bagdad. Poseía una profunda muruwwa (virtud caballeresca). Compuso hermosos poemas y prosa. Uno de sus comportamientos encomiables fue el siguiente: Un hombre murió dejando un niño de ocho meses y una herencia cercana a los 100.000 dinares. El tutor del niño de ocho meses u otra persona le escribió una carta diciendo:
“Fulano ha muerto. Dejó un niño de ocho meses y una fortuna cercana a los 100.000 dinares. Si el vezir hazrat lo considera apropiado, que tome la fortuna en fideicomiso para el niño hasta que alcance la pubertad.”
El vezir Muhammad b. Jaʿfar escribió entonces la siguiente respuesta al dorso de esta carta:
“Que Allah tenga misericordia del fallecido. Que Allah alivie la calamidad del huérfano que dejó atrás. En cuanto a la riqueza restante, que Allah también la bendiga. Que Allah maldiga al informante. No necesitamos la propiedad del huérfano.” El vezir Muhammad b. Jaʿfar fue arrestado y asesinado en el mes de Ramaḍān de ese año. Tenía cincuenta y un años cuando fue asesinado.

