Su kunyah era Abū’l-Faḍl. Fue designado heredero por su padre, se acuñaron monedas a su nombre y se pronunciaron sermones en su nombre desde los púlpitos.
Se le otorgó el epíteto Ghalib Billāh (Victorioso por Dios). Sin embargo, no estaba destinado a suceder en el califato. Murió a la edad de veintisiete años en este año.

