Ḥāfiẓ al-Bayhaqī, a través de Abū'l-Qāsim ʿAbd al-Raḥmān, transmitió de ʿAbd al-Raḥmān que: «Un hombre de Sanʿāʾ dijo: Un día, el Negus (al-Najāshī) envió un mensaje a Jaʿfar b. Abī Ṭālib y a sus compañeros, llamándolos a su presencia. Cuando entraron en su cámara, lo vieron sentado en el suelo de una habitación, vestido con ropas viejas. Jaʿfar dijo:
- Al verlo en ese estado, sentimos miedo de él. Al ver la expresión en nuestros rostros, él dijo:
- Les traigo una buena noticia que les alegrará. Un espía mío ha venido de su tierra. Me informó que Allah ha auxiliado a Su Profeta, ha destruido a sus enemigos, que tales y tales personas han sido tomadas prisioneras y tales y tales personas han sido muertas. Fue como si yo mismo hubiera presenciado la escena. Mi espía dijo: 'Estaba pastoreando los camellos de mi amo, que es de los Banū Damrah.'
Jaʿfar le dijo:
- ¿Qué te ocurre, oh rey? Estás sentado en el suelo, sin alfombra debajo, y llevas estas ropas viejas.
- Según lo que hemos visto en las aleyas (āyāt) que Allah reveló a Jesús, cuando las personas reciben una bendición, deben mostrar humildad y mencionar esa bendición. Esto es un derecho de Allah sobre ellos. Ya que Allah ha auxiliado a Su Profeta y nos ha concedido estas bendiciones, yo también debo mostrar humildad y expresar esta bendición.»

