Fue uno de los que testificaron en Damasco. Escuchó hadiz. Donó su casa en el camino a Banyas como dār al-ḥadīth (casa del hadiz). Nuestro shayj, al-Ḥāfiẓ al-Mizzī, solía residir en este dār al-ḥadīth antes de trasladarse al dār al-ḥadīth de al-Ashrafī.
Abū Shāma dijo sobre él:
“Ibn Shuʿayshī Necīb Abū’l-Fatḥ Naṣrullāh b. Abī Ṭālib al-Shaybānī era conocido por mentir y por la debilidad de sus sentimientos religiosos, y se hizo famoso por sus malas conductas. Está entre los testigos criticados. No es una persona digna de ser consultada para obtener conocimiento. Cuando Aḥmad b. Yaḥyā Ṣadr b. Sunnīyyu’d-Dawla fue qāḍī (juez) de Damasco, lo sentó como testigo a su lado. Ante esto, un poeta compuso el siguiente poema sobre él:
“El desgraciado Shuʿayshī se sentó en la asamblea para testificar. ¡Ay de nosotros! A partir de ahora, verán qué más hará.
¿Hubo un terremoto, o apareció el Dajjāl, o acaso ya no quedan hombres con hudā?
Me asombra que a una persona con una ʿaqīda corrompida y que desconoce la sharia se le permita sentarse en la asamblea de justicia.”
Abū Shāma dijo: “En el año 657 de la Hégira murió un ateo que se dedicaba a la filosofía y la lógica. Este ateo solía quedarse en las madrasas de los musulmanes. Escuché que corrompió la ʿaqīda de muchos jóvenes que estudiaban ciencia. Se afirmó que fue uno de los estudiantes de Ibn Ḥatīb al-Ray al-Rūzī, autor de varias obras clasificadas. ¡El hijo de una serpiente es una serpiente!”

