Fue un distinguido Compañero (ṣaḥāba) que ejerció como comandante de los musulmanes en la batalla de Nihavend. Llegó con 400 jinetes de su propia tribu, los Muzayna, y luego se estableció en Basora. ʿUmar al-Fārūq lo nombró comandante del ejército en Nihavend. Allah, por medio de él, concedió una gran conquista. Su autoridad se impuso en aquellas tierras. La administración de los habitantes de esas regiones le fue confiada. Gracias a él, los musulmanes se establecieron en esos territorios y, si Allah quiere, allí permanecerán hasta el Día de la Resurrección. Allah le concedió la victoria tanto en este mundo como en el Día del Juicio, cuando se presenten los testigos. Después de concederle lo que deseaba, Allah lo elevó al rango de martirio, que es el objetivo supremo de todas las aspiraciones. Él es de aquellos sobre quienes Allah ha dicho en Su claro Libro, que es el camino recto de Allah:
"En verdad, Allah ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes a cambio de que tendrán el Paraíso. Luchan en la causa de Allah, matan y son matados. Es una promesa verdadera que Él ha hecho en la Torá, el Evangelio y el Corán. ¿Y quién es más fiel a su pacto que Allah? Alegraos, pues, por el trato que habéis hecho. Y ese es el gran éxito." (at-Tawba 9:111)

