En este año, Nureddin volvió a conquistar la ciudad de Baalbek. Sucedió que Najm al-Din Ayyub se encontraba allí como gobernador tanto de la ciudad como de la fortaleza. Sin embargo, la había entregado a un hombre llamado Dahhāk al-Biqāʿī. Nureddin entonces atacó Baalbek. Najm al-Din se comunicó con Nureddin por correspondencia. Nureddin intentó ganarse su favor empleando palabras amables. Finalmente, de este modo, también tomó posesión de la fortaleza. Llamó a Najm al-Din Ayyub a Damasco junto a él. Le concedió hermosas tierras como iqṭāʿ (concesión feudal). Le mostró generosidad en consideración a su hermano Asad al-Din, ya que Asad al-Din le había sido de gran ayuda en la conquista de Damasco. Nombró al emir Shams al-Dawla Boranshah ibn Shams al-Din como shāhne (jefe de seguridad) de Damasco. Después de él, nombró a su hermano Salahaddin Yusuf para el cargo de shāhne. Lo convirtió en su hombre de confianza, que no se separaba de él ni en la paz ni en la guerra. Pues era una persona de buena estatura, de aspecto agradable y sabía jugar bien a la pelota. Nureddin apreciaba jugar con caballos con el fin de entrenarlos y hacerlos hábiles en atacar y retirarse, y le gustaba este tipo de juegos ecuestres.
Sobre el nombramiento de Salahaddin Yusuf como shāhne, el poeta Arkala, es decir, Hasan ibn Numayr al-Kalbī, compuso el siguiente poema:
«¡Oh ladrones de Damasco, deteneos un momento, Con estas palabras os aconsejo: Guardaos del tocayo del profeta Yusuf. Porque ese tocayo es poseedor de inteligencia y perfección. El profeta Yusuf cortaba las manos de las mujeres. Este, en cambio, corta las manos de los hombres.»
Después de esto, el shāhne Salahaddin Yusuf, su hermano Boranshah, conquistó el país de Yemen. Se le otorgó el título de Shams al-Dawla.

