Muhammad b. Shuʿayb, a través de Rawḥ b. Mudrik, narra que ʿAmr b. Ḥassan al-Tamīmī dijo lo siguiente:
"Al profeta Musa (Moisés) le fue dada una aleya (āya) de los tesoros del Trono (ʿArsh). Esa aleya (āya) es la siguiente: '¡Oh mi Señor! No permitas que Shayṭān (Satanás) entre en mi qalb (el corazón). Protégeme de él y de todos los males. El poder, la soberanía, el dominio y el reino te pertenecen. Tú eres el Eterno de las eternidades y el Perpetuo de los perpetuos. Amín, amín.'
A Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) también le fueron dadas dos aleyas (āya) de los tesoros del Trono (ʿArsh). Estas aleyas (āya) son las dos últimas de la sura al-Baqara: 'El Mensajero ha creído en lo que le fue revelado de parte de su Señor...' (al-Baqara 2:285-286).

