Era el dueño de Silvan, Ahlāt y otras localidades. Fue uno de los más inteligentes y virtuosos entre los ayyubíes, y una persona muy piadosa. Uno de sus poemas es el siguiente:
“Tu partida estando sentado sobre la tierra en este mundo es una de las maravillas de los tiempos.
Esta partida tuya, oh hombre, es como la travesía de un barco en el mar que muestra a una asamblea sentada; el barco se mueve, y las fortalezas vuelan.”

