A ella se le llamaba la loca de Layla. Tevbe solía lanzar ataques contra la tribu de Banū Ḥāris b. Kaʿb.
Vio a Layla. Se enamoró de ella. Cayó en una pasión obsesiva. Se aferró a ella con un amor profundo.
Compuso muchos poemas poderosos y brillantes sobre ella. Antes de esos poemas no se habían dicho otros semejantes,
ni se dijeron después. Porque en sus poemas había muchos significados y sabidurías. Una
vez le preguntaron: "¿Hubo algún episodio de coqueteo entre tú y Layla?" y respondió así:
"Si alguna vez abrí mi cinturón para lo prohibido, que me vea privado de la intercesión de Muḥammad (la paz y las bendiciones sean con él)."
Layla compareció ante ʿAbd al-Malik b. Marwān para quejarse de una injusticia que se le había hecho.
ʿAbd al-Malik le hizo la siguiente pregunta:
- ¿Qué vio Tevbe en ti para que se enamorara de ti con tanto fervor?
- Por Allah, oh emir de los creyentes, entre Tevbe y yo jamás hubo coqueteo ni inmoralidad. Sin embargo, los árabes
se enamoran y preservan su castidad, y se aferran con castidad a quienes aman componiendo poemas sobre ellos.
Protegen sus almas (nafs) de las bajezas.
Ante esta respuesta de Layla, ʿAbd al-Malik reparó la injusticia cometida contra ella y le dio obsequios.
Tevbe falleció en el año setenta y tres de la hégira. Según se cuenta, tras su muerte, Layla acudía a su tumba y lloró allí hasta morir. Allah sabe mejor la verdad.

