Historia del Islam · julio 1, 2026

ʿUqba b. ʿĀmir

Uno de los sirvientes del Mensajero de Dios (la paz sea con él) fue ʿUqba b. ʿĀmir al-Juhanī. El imán Aḥmad b. Ḥanbal, a través de la transmisión de Walīd b. Muslim, narró que ʿUqba b. ʿĀmir dijo: «En una ocasión, yo …

Uno de los sirvientes del Mensajero de Dios (la paz sea con él) fue ʿUqba b. ʿĀmir al-Juhanī.

El imán Aḥmad b. Ḥanbal, a través de la transmisión de Walīd b. Muslim, narró que ʿUqba b. ʿĀmir dijo:

«En una ocasión, yo llevaba la montura del Mensajero de Dios (la paz sea con él) por un sendero de montaña. De repente, él me dijo:

- ¡Oh ʿUqba! ¿No vas a montar?

Temí que si no montaba, estaría desobedeciéndole. Así que el Mensajero de Dios desmontó de su montura. Entonces yo monté en su animal durante una corta distancia. Me bajé. Luego él montó y dijo:

- ¡Oh ʿUqba! ¿Quieres que te enseñe las dos suras benditas que la gente está recitando?

- Sí, enséñame, oh Mensajero de Dios.

Después de que dije esto, él me recitó las suras al-Falaq y al-Nās. Luego llegó la hora de la oración y se estableció la oración. El Mensajero de Dios (la paz sea con él) se adelantó para dirigir como imán. En la oración, recitó estas dos suras. Luego se volvió hacia mí y dijo:

- Recita estas dos suras cada vez que te acuestes a dormir y cada vez que te despiertes.»