Fue uno de los que realizaron propaganda para el establecimiento del estado abasí. Era uno de los intelectuales con opiniones influyentes. Cuando Marwan al-Himar encarceló a Ibrahim b. Muhammad en Harrán, Yaktin ideó una gran estratagema. Tras el encarcelamiento de Ibrahim b. Muhammad, los abasíes no pudieron decidir a quién designar en su lugar y quedaron perplejos. En caso de su ejecución, tampoco pudieron decidir a quién debían dar su bayʿa (juramento de lealtad). Ante esto, Yaktin fue a ver a Marwan al-Himar. Disfrazándose de comerciante, se presentó ante él y dijo:
– ¡Oh, Comandante de los Creyentes! Vendí mercancía a Ibrahim b. Muhammad, pero antes de que pudiera cobrar mi pago, tus hombres lo apresaron. Si lo consideras adecuado, permíteme verlo para preguntarle qué hizo con mi mercancía y reclamar mi pago.
– De acuerdo.
Tras esto, Marwan lo envió, junto con uno de sus esclavos, a la prisión para ver a Ibrahim b. Muhammad. Tan pronto como vio a Ibrahim b. Muhammad, le dijo:
– ¡Oh, enemigo de Allah! Después de tu captura, ¿a quién le encomendaste la responsabilidad de pagar mi deuda? Dímelo.
– Se lo encomendé a Ibn Harisiya (mi hermano, Abdullah al-Saffah).
Al recibir esta respuesta, Yaktin regresó a los dāʿīs (propagandistas) de los abasíes y les informó de lo que había dicho Ibrahim b. Muhammad. Entonces ellos dieron su bayʿa a al-Saffah.

