La casa de este personaje se encontraba al oeste del pabellón de los Sakafiyyīn. Transmitió un hadiz de Ḥabīb b. Maslama al-Fihrī sobre no pedir nada del botín de guerra ni de quien no ofrece comida al mediodía o por la noche a una persona. Hay quienes afirman que fue uno de los Compañeros (ṣaḥāba), pero según la opinión más correcta, fue de los Seguidores (tābiʿūn). ʿAṭiyya b. Qays, Makhūl y Yūnus b. Meysara b. Ḥalbas también transmitieron de él. Sin embargo, Abū Ḥātim dijo que era un anciano cuya personalidad era desconocida. No obstante, al-Nasāʾī e Ibn Ḥibbān afirmaron que era uno de los transmisores fiables (thiqa).
Según lo transmitido por Ibn ʿAsākir, Ziyād b. Ḥāris entró en la mezquita de Damasco un viernes. Al ver que la oración se retrasaba, se dirigió a la congregación diciendo: “Por Allah, Allah no ha enviado ningún profeta después de Muḥammad (la paz y las bendiciones sean con él) que os haya ordenado realizar la oración en este momento.” Así los reprendió. Esta persona fue detenida y llevada al pabellón Ḥaḍrā, donde fue decapitado. Este suceso ocurrió en tiempos de al-Walīd b. ʿAbd al-Malik.
ʿAbdullāh b. ʿUmar b. ʿUthmān Abū Muḥammad
Fue el juez (qāḍī) de Medina. Era una persona noble y realizó muchas buenas acciones. Era generoso y digno de elogio. Allah sabe mejor la verdad.

