Es aquel que contempla la precedencia y la preeternidad (azaliyyah) del Real (al-Ḥaqq, es decir, Dios) en todas las cosas. Con la realización (taḥaqquq) de este nombre en sí mismo, se convierte en el primero en todas las estaciones espirituales (maqāmāt) respecto a adelantarse en los actos de obediencia y competir en las buenas obras (siempre va por delante). Debido a la realización de este nombre con preeternidad, preceden a todos los que existen junto con el cosmos. El cosmos, sin embargo, se caracteriza por ḥudūth (originación, haber surgido tras la inexistencia). (Kāshānī, 123; Jāmiʿ, 11)
ʿAbd al-Khabīr (ʿAbdülhabir) es aquel a quien Allah ha hecho partícipe de Su conocimiento sobre las cosas antes y después de su creación. (Kāshānī, 114; Jāmiʿ, 9)
ʿAbd al-Hādī (ʿAbdülhâdi) es la manifestación (maẓhar) del Nombre al-Hādī. Allah lo ha creado como guía hacia la hudā (la guía) para Sus criaturas, una persona que dice la verdad con sinceridad y como muballigh (transmisor) para comunicar lo que se le ha ordenado y revelado. Véase también ʿAbd al-Ḥafīẓ. (Kāshānī, 48; Jāmiʿ, 13)
En efecto, los profetas son así por designación original. Sus herederos (es decir, los santos) cumplen estas funciones por vía de seguimiento (tabʿiyyah). (Kāshānī, 129; Jāmiʿ, 13)
